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motordagua

Historia del motor de agua!!! Es una realidad!!

 

Vamos a empezar mirando un poco la historia, para poder comprender el presente y poder modificar el futuro.

 

ARTURO RUFINO ESTEVEZ VARELA 1970.

http://www.youtube.com/watch?v=ThxPBj-5C0U&feature=player_embedded

Pese a las numerosas pruebas que realizó por toda España ante auditorios repletos de personas, Estévez no logró vencer los recelos de los científicos y técnicos. Pocos de los entendidos en la materia admitían que un motor que utilizaba agua, a la que se añadía un producto nunca revelado, pudiera servir de combustible y ser capaz de producir la energía suficiente para poner en movimiento un vehículo.
Pero lo cierto es que el motor se ponía en marcha en cuantas exhibiciones realizó para demostrar la viabilidad del invento. Su creador, nacido en Valle de la Serena en 1914, alcanzó la notoriedad y se hizo popular entre la gente llana. La mayoría pensaba que el motor de agua era técnicamente viable, pero el poderoso "lobby" del petróleo impidió su desarrollo.
Tras un período de gran actividad con presentaciones por toda España y frecuente aparición en los periódicos, Arturo Estévez desapareció de la escena pública y nada ha vuelto a saberse de él, porque nadie ha vuelto a ocuparse del tema que durante mucho tiempo estuvo en el candelero.
De Valle de la Serena, su pueblo natal, se traslada a Madrid para posteriormente afincarse en Sevilla con su esposa y cinco hijos. Arturo Estévez realizó estudios de peritaje mercantil, fue jefe de taller mecánico y jefe de fábrica, entre otras ocupaciones. Pero lo que realmente le atraía era la invención, a la que se dedicó por entero durante unos años.
Su lista de patentes comenzó en 1931 y se alargaría hasta casi el centenar en el transcurso de los años. En los certámenes internacionales que se organizan para dar a conocer los inventos Arturo Estevez llegó a conseguir dos medallas de plata. Una por un "purificador de gases contaminantes" y otra por su "Sistema para recuperación de helicópteros en caso de avería" por el que, al parecer, se interesó a la NASA.
Pero su creación estrella, la que le proporcionaría la fama, fue el "motor de agua", aunque, lejos de enriquecerle, le supuso enormes gastos que, en su momento, cifró, en 9 millones de pesetas. Su idea de mover un motor a base de agua corriente era considerada absurda por imposible.
Su creador, sin embargo, demostraría una y otra vez la efectividad de su artilugio. En realidad, como insistía en precisar, no se trataba de un motor de agua, sino de un generador de hidrógeno a partir del agua que se suministraba junto con un reactivo cuya composición Estevez nunca reveló.
Según afirmaba, con dos litros y medio de agua y un kilo de su «producto secreto» se conseguían tres metros cúbicos de hidrógeno. «Es decir, tantas calorías como las que producen nueve litros de gasolina de 96 octanos. Pero mi hidrógeno cuesta menos de diez pesetas», declaraba Arturo Estévez en una entrevista recuperada hasta ahora no publicada.
Con ese combustible el inventor circuló con una motocicleta, a la que se le había sustituido el depósito de gasolina por el generador, en la prueba que durante dos horas se realizó en la plaza de España de Sevilla. Numerosas personas fueron testigos de que «aquello tiraba».
Las implacables leyes de la mecánica y la termodinámica a las que recurrieron los ingenieros desmontaron las teorías de Estévez Varela, aunque para éste no debían ser desconocidas puesto que tenía el título de perito industrial. Para los técnicos superiores el proyecto del motor de agua era materialmente imposible de poner en práctica, al menos tal como entonces se planteaba.
Para los hombres de ciencia el ingenio del extremeño era una pura superchería, uno más de los infinitos intentos por lograr el movimiento continuo o hallar la piedra filosofal. Entre el pueblo, sin embargo, se observaba como una posibilidad para acabar con la dependencia de los combustibles derivados del petróleo. Dentro del escepticismo latía la esperanza de que el motor de agua se haría realidad.
Las exitosas demostraciones que realizó por todo el país hicieron de Arturo Estévez un hombre famoso al que los medios informativos prestaban una gran atención. El extremeño fue invitado en varias ocasiones de un programa que presentaba en TVE Rafael Escamilla, conocido comentarista del motor. La prensa publicaba frecuentes entrevistas con el inventor e informaciones sobre su invento, mientras la radio, pese a que entonces apenas se ocupaba de la actualidad, también dedicaba algún tiempo a esa novedad.
Y está siendo efectiva la recuperación de la tecnología del “motor de agua” del extremeño Arturo Estévez Varela que demostró públicamente que son viables otras vías de automoción distintas a las de los hidrocarburos con sencillas pero efectivas y económicas reformas en nuestros vehículos de automoción.

Las pistas para recuperar sus avances inventivos tecnológicos en los vehículos de automoción se pueden encontrar en sus declaraciones públicas e inéditas, que recientemente hemos encontrado en los medios de comunicación.

Restauremos el precioso mosaico de su legado.

En primer lugar recordemos que “Su propósito inicial fue el de construir un motor nuevo... “pero comprendí que sería un perjuicio económico para todos, así que preferí estudiar la solución para los motores convencionales, tanto de explosión como de combustión interna. ”

Con ello, partiendo de esta base, su inventiva se centró en obtener un combustible derivado de materiales de fácil acceso para todos los colectivos, materiales comunes y de uso cotidiano, y baratos.

Su genialidad y buena voluntad nos señaló que era posible encontrar en el elemento más común en nuestro planeta, el agua, una vía para alcanzar una automoción económica, sostenible y saludable.

A esta agua se le añadía un “componente” que actuaba de una forma que él describía como “catalizadora”, o como conversora de alguno de los componentes del agua en “combustible”; y aunque hay quien piensa que dicho componente podrían ser pequeñas piedras de carburo, usadas antiguamente para la producción de gas acetileno en la minería como combustible en las linternas de iluminación, otros nos decantamos por seguir ciertas pistas.

Los dos componentes del agua son:

Doble de Hidrógeno + Simple de Oxígeno = H2O

(Hago aquí un inciso para recordar cómo, hasta de lo más inofensivo y común como es el agua, se ha hecho propaganda difamatoria y se promovió su prohibición para ver cuán manipulables somos. Véase en internet –óxido de hidrógeno-)

Lo cierto es que ambos componentes del agua podrían ser usados como combustible ya que, tanto el oxígeno como el hidrógeno, por separado, son inflamables. Me atrevo a señalar que el error de quienes han centrado sus investigaciones en hallar los avances de Arturo Estévez (Los últimos han sido... Universidad de Minnesota y el Instituto de Ciencia Weizmann, entre otros... ) ha sido el de centrarse única y exclusivamente en la obtención hidrógeno como combustible para la automoción.

Pero si rastreamos las pistas en las declaraciones de Arturo Estévez nos encontramos con algo diferente...

Son muy reveladoras unas declaraciones inéditas y publicadas recientemente en el que el genio nos señalaba que “con dos litros y medio de agua y un kilo de su “producto secreto” se conseguían “tres metros cúbicos” de hidrógeno. Es decir, tantas calorías como las que producen nueve litros de gasolina de 96 octanos. “Pero mi hidrógeno cuesta menos de diez pesetas” declaró Arturo Estévez en una entrevista recuperada del archivo que no había sido publicada hasta la fecha.

Está señalándonos una reacción del agua con el “catalizador” que, además de multiplicar por dos el nivel de hidrógeno de la mezcla (de lo que se deduce que el “catalizador” contiene hidrógeno), produciría una gran cantidad de calorías.

Una reacción así, producida por un elemento que reacciona con el agua, que es de uso cotidiano y extendido entre la ciudadanía, y que contiene hidrógeno ha de ser “sosa caústica”. Para una reacción con el agua el elemento ha de contener, esencialmente uno de los dos reactivos específicos derivados de los dos elementos más comunes usados cotidianamente; el sodio o el calcio.

Además, con ese precio de los años setenta, se acota aún más la lista de elementos químicos de uso cotidiano que podríamos utilizar.

Tenemos tres elementos que se ajustan al perfil descrito:

Cal (Hidroxido de Calcio), Sosa caústica (Hidroxido de Sodio) y Bicarbonato (Hidrogenocarbonato de socio).

La sosa con el agua produce una cantidad considerable de calor gracias a una reacción “exotérmica” que bien podría producir las 74,81178 calorías que produce la combustión de 9 litros de gasolina.

“Tras algunas manipulaciones y de algunas intermitentes explosiones el motor se puso en marcha. El inventor acercó su nariz al tubo de escape y aspiró el gas que salía para exclamar ante la sobrecogida concurrencia: ¡Oxígeno!. ”

Aquí nos está dando una pista fundamental. Al agua se le añadía el componente “catalizador” que separaría el oxígeno del hidrógeno del agua. Si lo que sale del tubo de escape es oxígeno, también es legítimo pensar que podría ser parte de ese oxígeno lo que se podría haber separado del agua y producido la combustión que generara el movimiento del vehículo tratado.

Si añadimos al agua (H2O), Sosa caústica y bicarbonato se produce la siguiente reacción:

NaOH + H2O + NaHCO4 =è2 Na-1 + (CO4) - + O (gaseoso) + H3O1 + OH

(Sosa) + (Agua) + (Bicarbonato) = (Iones sodio) + (Iones carbonato) + (Oxígeno en estado gaseoso) + Agua ionizada

(Cuidado con estas manipulaciones que tienden a explosionar en manos inexpertas...)

¡¡¡Se produce oxígeno en estado gaseoso! El consiguiente paso sería adaptar nuestros vehículos para que funcionen con la consiguiente mezcla. Ares Van Jaag